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Zombie Sim Series III: Infección
Moderadores: DeathBlow, Vadder, MARTE, DrakoWikyria, SEAL, Rusko, Mac, mori, Muskrat, Ixell
Autor Mensaje
mori
Sat 15 Mar 2014, 16:50
Sir

Miembro registrado #570
Unido: Mon 04 Jun 2007, 05:57
Zona: etxebarri
Mensajes: 2127
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El pasado sábado acudimos a la partida más divertida que hemos echado en mucho tiempo.

Organizado por nuestros hermanos y compañeros de A.S.G y F.U.A.T, las plazas eran extremadamente limitadas, para mantener una buena proporción de zombis - humanos, por lo que fue un auténtico privilegio ser invitados a tal evento, y conocer a las mentes pensantes y carnes putrefactas detrás de esta idea.

Solo nos cabe aplaudir una soberbia ambientación, una excelente ejecución, que nos metió durante unas horas en un survival-horror en primera persona, gracias al esfuerzo de todos los zombis que se prestaron a tal encuentro, de Unidad Airsoft Guadalajara, Acción Mutante, Yakuza Airsoft y jugadores independientes que se apuntaron a esta locura, así como al campo El Cortijo que se portó de lujo aguantándonos toda la noche con nuestros gritos.

En compensación solo podemos mostrar las imágenes y vídeos que recopilamos. Aquí tenéis un avance, esperamos que os guste.


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Las galerías de fotos [enlace] y

[enlace]

El vídeo intro que os pondrá los pelos de punta:






[ Editado Sat 15 Mar 2014, 17:52 ]
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mori
Wed 19 Mar 2014, 05:06
Sir

Miembro registrado #570
Unido: Mon 04 Jun 2007, 05:57
Zona: etxebarri
Mensajes: 2127
El vídeo ya montado:



Y la crónica:

Aparentemente sencilla...

Eso nos dijeron, una misión sencilla de investigación de un accidente biológico en unas dependencias medicas aisladas al sur de Madrid, entrar, recuperar a los supervivientes del brote, las muestras y salir, nada comparado con sacar médicos de lo más profunda de la sabana africana o infiltrarse en una torre petrolífera en alta mar, un viaje de placer, eso nos dijeron.

Al ser una misión de perfil bajo, nadie se podía imaginar que un laboratorio tan cercano a una ciudad tan densamente poblada como Madrid, trabajase con sustancias digamos, “delicadas”.
Optamos por acercarnos al complejo en dos vehículos comunes para no llamar la atención.
Vestidos de civil, con protección y equipo mínimos, una escopeta y una pistola por persona, nada de granadas y demás juguetes que puedan llamar mucho la atención… primer error.

Todo estaba a oscuras, eran las 22:30 el cielo despejado nos permitía ver las siluetas de los objetos y de esa manera le vimos, o más bien lo vimos... sobre una silla de ruedas, abrasado, la piel negra y roja como si alguien lo hubiese sacado del averno. Tirado sobre esa silla de ruedas parecía muerto... y en realidad creí que lo estaba, pero al acercarme para comprobar si tenía pulso o identificación, abrió los ojos, ¡maldita sea! ¡no podía estar vivo! pero se empezó a mover y gritó, gritó como si ardiese por dentro, como si el mal habitase en sus entrañas.

Rápidamente nos recompusimos de la impresión y dejándole atrás nos dirigimos rodeando el complejo hacia el fondo del mismo, oíamos extraños gemidos y golpes, nuestra mente se negaba a admitirlo pero algo extraño estaba ocurriendo en ese laboratorio. En mitad de aquella oscuridad algo nos llamó la atención, una luz estroboscópica. Decidimos ir a investigar por si fuera una llamada de socorro. Al acercarnos a la zona, más gemidos, enciendo la linterna y no puedo creer lo que veo, es o más bien era, un médico pero su cara… las terribles heridas que tenía, alguien con eso no está vivo y menos camina, ¡no puede ser! Ese ser se centra en mí, viene a por mí, todo se precipita, actúo por instinto, ¡BLAM! sin darme cuenta mi dedo presiona el gatillo y una lluvia de postas impacta en su pecho.

Inmediatamente el resto del equipo actúa impulsado como por un resorte, barren el entorno con sus linternas, estamos rodeados por unos cinco de esos seres, parece que se mueven despacio, mientras dos vigilan uno registra al médico en busca de su identificación, teníamos que encontrar al doctor Allan. Identificación negativa, pero le sacamos un par de viales con el preciado retroviral que evita el contagio de “esto” que nos rodea.

¡Sorprendentemente en escasos segundos el médico comienza a moverse! A partir de ahí todo lo que sabíamos, las tácticas de combate, las técnicas de tiro… se fueron al carajo, caían y se volvían a levantar y nuestra munición se evaporaba como la niebla al amanecer.

Tras superar el shock inicial nos reorganizamos, abriéndonos paso a tiros entre varias de esas cosas corrimos hacia la casa que teníamos que demoler, colocamos la carga y nos reunimos con el equipo B, el cual estaba en nuestras mismas condiciones y empezamos a hacer lo que mejor sabíamos hacer, sobrevivir y cumplir la misión para volver a casa.

Los cuerpos se balanceaban lentamente, parecían ser los primeros en haber sucumbido, pero había otros que estaban en un estado en el que corrían como posesos, sin aliento que perder ni lesiones que sufrir, eran imparables, sólo podíamos derribarlos y huir buscando las muestras necesarias para encontrar una cura a aquel virus.

Los tiroteos eran intensos, en el interior de los edificios los cadáveres se amontonaban en los pasillos y evitaban el avance haciéndonos errar el disparo y malgastar la preciada munición, el olor era insufrible y teníamos que sacar compañeros de debajo de cuerpos putrefactos y horriblemente mutilados.

Entre el fuego de cobertura para impedir que la masa de infectados nos sepultasen, el avance era lento, lo único que nos impulsaba era la sensación de que al llegar al final de aquel edificio estaba arcángel uno, nuestro equipo de extracción. Habíamos conseguido las cuatro muestras con material contaminado, solo nos quedaba una, la más importante, la muestra cero, pero la muralla de carne muerta no cejaba, lenta e inexorablemente nos estaba rodeando. Los gritos de mis hombres pidiendo munición aumentaban y aunque ganábamos el terreno metro a metro a golpe de plomo y sangre, parecía que la distancia no se acortaba nunca.

Tras 4 horas en la pesadilla más horrible conseguimos salir al aire libre donde pensamos que podríamos correr hasta el helicóptero, es más si estáis leyendo esto supondréis que pudimos sobrevivir, pero si realmente esta carta llega a ver la luz, sabréis que seguimos aquí, que el helicóptero nunca volvió y que mi equipo y yo seguimos encerrados en los sótanos del complejo luchando por nuestras vidas, sin el suficiente valor para hacer lo que deberíamos hacer antes de que echen abajo la última puerta..




Y como no era suficiente con una, dos.
Habíamos pensado unirlas en una sola, pero veréis que con dos, será doblemente mejor.


Los dos equipos llegamos justo a la hora establecida (por los pelos…), y fuimos recibidos por Tenchu, quien nos explicó los detalles de la noche mientras íbamos preparando el equipo. Éramos dos equipos que teníamos como misión recuperar unas muestras biológicas y colocar unas cargas para destruir las instalaciones. Todo ello teníamos que hacerlo evitando que los seres zombificados en los que se habían convertido los trabajadores del área nos devorasen el cerebro. Una vez pertrechados (un poco a lo “me he puesto lo que me he encontrado por casa”, las cosas como son), Tenchu infiltró la promera sección hasta el fondo de las instalaciones, formadas por varios edificios y una gran zona exterior. Se nos indicó que una vez hubiera introducido al primer equipo volvería a por nosotros para infiltrarnos en otro punto y poder abarcar más terreno entre ambos grupos, pero que si no volvía en diez minutos, ya podíamos ir espabilándonos, porque deberíamos entrar solos.
Efectivamente pasaron los diez minutos y sin más demora iniciamos la entrada por un punto diferente del utilizado por el primer grupo. No habían pasado dos minutos de nuestra presencia en el área cuando ya comenzamos a escuchar los primeros gemidos y estertores de los seres que poblaban la zona, reclamando su porción de carne humana. Y, cómo no, los primeros disparos y gritos ubicando a los zombies.
Nosotros seguimos a lo nuestro confiando en que los devora-cerebros estarían entretenidos con el otro grupo, pero… ay, señor!!! Estos entes habían oído hablar de la dieta variada, y ya estábamos observando entre las sombras cómo unos cuantos intentaban rodearnos para hincarnos el diente. Así que la primera prioridad de localizar las muestras pasó a ser relevada por intentar evitar que nos mordieran esas sombras gimientes que se acercaban a nosotros con aspecto de querer convertirnos en su aperitivo. Ellos tenían una capacidad extrasensorial que les permitía detectarnos aunque no hiciéramos uso de nuestras linternas, así que era inútil esconderse. Era cuestión de tiempo.
Nuestros primeros disparos fueron muy disciplinados porque nuestra munición era muy limitada (sólo disponíamos de dos cartuchos de escopeta y de una pistola con un solo cargador lleno), así que había que intentar economizar bolas. Sólo disparaba quien estuviera más expuesto al zombie, y un solo disparo. El primer “caminante” que se nos acercó peligrosamente era un “corredor”. Esos endiablados bichos no iban al paso de mambo de los demás. Éstos se daban unos “sprints” de cuidado. Y para más recoña vestían de negro. ¡Perfecto para camuflarse mejor de nosotros en una noche como aquella! Disparo a la barriga y el caminante cayó fulminado. Teníamos cuarenta y cinco segundos antes de que se resetease y volviera a la carga, así que había que registrarle rápido en busca de cualquier cosa que pudiera servirnos, munición, viales de suero para revertir la infección en caso de ser mordidos por uno de ellos… ¡Voilá! Éste llevaba dos cartuchos de escopeta, así que… ¡al bolsillo con ellos! Y rapidito arriba que el tiempo pasaba, y los demás colegas del no-muerto se iban acercando a nosotros despacio, pero sin pausa.
Los gemidos y gritos de los seres eran realmente inquietantes, y en la distancia oíamos a nuestros compañeros disparando, gritando e intentando esquivarles. Movíamos las linternas intentando barrer con su luz la mayor parte posible de área, y en una de éstas nos aparece a nuestro lado un zombie vestido con bata blanca. ¡Un médico! Así que gatillo y a registrarle en busca de los codiciados viales de suero. Retiramos los dos que llevaba y de nuevo a moverse, porque cada vez nos acorralaban más bichos. Algunos pasaban cerca de nosotros, pero no nos hacían caso. Preferían seguir dando bocados a trozos de brazo ensangrentados que devoraban con ansia.
Súbitamente escuchamos cerca de nosotros cómo alguien gritaba “Bilbao, Bilbao”. Eran nuestros compañeros con los que, finalmente, nos habíamos encontrado. Nos pusimos al día de cómo estaban nuestros respectivos grupos mientras intentábamos alejarnos de los caminantes. Ellos habían conseguido colocar alguna carga, y nosotros intentábamos conocer su ubicación exacta. Ellos no lo sabían, pero nuestro equipo tenía un, llamémosle “sobresueldo”, pagado por Biogen para neutralizar las cargas que ellos habían colocado. Cosas de la crisis.
Durante la marcha, que no podía pararse porque los zombies eran incansables, se decidió el orden de los edificios a registrar en busca de las muestras, así que nos metimos al primero de ellos. Junto a la puerta, un caminante tumbado junto a la puerta de acceso. Empezábamos bien los registros… pasamos a su lado sin dispararle, y comenzó a moverse, pero no en nuestra dirección. E iniciamos el registro por los estrechos pasillos y las estancias con ventanas y boquetes en las paredes, que eran aprovechados por los come-cocos. Porque estarían muertos, pero escalaban ventanas y aprovechaban los agujeros que daba gusto. Así, entre gritos de “rápido que vienen” registramos algunas estructuras, recuperando varias muestras.
En varias ocasiones fuimos “mordidos” por los caminantes, así que nuestros compañeros los eliminaban y nos administraban el codiciado vial de suero para que volviéramos del mundo de los muertos vivientes. Pero en una de las casas los no-enterrados nos acorralaron por todas partes. Se dieron un banquete a gusto: aperitivo, primer y segundo plato, y postre. No quedó uno de nosotros “en este mundo”.
Dando por finalizada la misión, regresamos todos juntos a la zona de descanso, y pudimos comprobar cómo pese a los colgajos de piel ensangrentados, los ojos vacíos y los colmillos en bocas que no dejaban de emitir gruñidos, el mundo de los zombies está plagado de gente excepcional.
Nos tomamos un descanso (y algo para beber, porque las bocas estaban algo más que secas), y fuimos agasajados por los zombies, quienes nos trataron como si estuvieran vivos, mientras una belleza recién casada se ocupaba de una barbacoa para que nadie pasara hambre. Conversación, buen ambiente, risas, caracterizaciones sorprendentes, actitud inmejorable… Pero no podíamos marcharnos de allí sin probar de nuevo esa sensación, así que abusamos del buen carácter y la predisposición de los seres del otro mundo, y se organizó otra misión.
Volvimos al terreno con nuevos objetivos, y de nuevo al ajo. Nos esperaban agazapados en los arbustos, tras las puertas, aparecían a nuestro lado como por arte de magia. Los “corredores” nos tenían locos porque se presentaban a tu lado en un segundo. Los lentos nos tenían locos porque no hacían ruido y se presentaban a tu lado en un segundo también. Eran una plaga. Los guantes dificultaban la recarga de nuestro arsenal, así que al bolsillo con ellos. Las linternas comenzaban a fallar. Los gemidos y gritos de los zombies cada vez se oían más cerca. Alguien llama a un miembro del equipo, pero no responde. Vuelven a llamar y reciben una respuesta con una voz que no es la que tenía hacía unos minutos. ¡Le han mordido y ahora está con “ellos”! Hay que encontrarle, eliminarle y administrarle el vial de suero dentro del tiempo de recuperación establecido. Y así se hace. Pero los caminantes son muchos y saben rodear al equipo. Carreras para intentar alejarse de ellos y tener unos segundos de tiempo para recargar, cambiar las baterías a las linternas, meter las muestras localizadas en la mochila, planear la siguiente estrategia, pero… ¡¡¡ya están aquí otra vez!!!. Son incombustibles. Y ves a los que has eliminado hace un minuto. Han vuelto a acosarnos tras el tiempo de neutralización. Entras en las estructuras intentando localizar los objetivos, pero pasas a su lado sin verlos. Sólo tienes ojos para los zombies y para las vías de escape. No verías un rinoceronte rosa chicle aunque lo pusieran delante de ti. Se logran algunos objetivos, y se da por finalizado el segundo tiempo.
Ahora llegaba el tercer tiempo. La confraternización con esas sombras sanguinolentas que se te abalanzaban encima con la sana intención de devorarte los sesos. Y, la verdad sea dicha, muy contadas veces te encuentras en el mundo de los vivos con personas tan dispuestas y entregadas como aquellos “muertos”. Recibieron bolazos a muy cortas distancias. Sin quejarse, conscientes de que ese era su papel aquella noche. Ver cómo “se morían” era un espectáculo. Se caían a plomo, se quedaban de rodillas inmóviles, caían en plena carrera dejando sus cuerpos inertes resbalando por el grijo… Se metieron de lleno en su rol y lo bordaron. Se dejaron la piel para aparentar que, efectivamente, esa piel se les estaba cayendo del cuerpo. Se lo curraron para que un grupo de gente a la que no conocían experimentase una de las mejores sensaciones que pueden tenerse en un campo de juego: la del juego limpio. Y además lo aderezaron con el ingrediente del “mas allá”. Impecabilidad, elegancia y señorío es lo que destilaron los caballeros y las damas que se ocuparon de nosotros durante toda la noche (uno no se queda hasta pasadas las cinco de la mañana por nada). El que escribe estas líneas acabó con los dientes completamente secos, porque no pudo dejar de sonreír durante horas.
Nuevamente, Shinobi se ha rodeado de gente de la mejor calidad, y ha vuelto a dejar el listón muy alto regalándonos de nuevo ese tipo de cosas que no se encuentran en tiendas y que no tienen precio, pero tienen mucho valor.
Estoy seguro que hablo en nombre de todos los miembros de Airsoft Bilbao si digo que el recuerdo de esta “Hecatombe Zombie” quedará en nuestro recuerdo durante mucho tiempo, y siempre acompañado de una sonrisa y el pensamiento de “hay que joderse, qué bien me lo han hecho pasar estos colgados”.






[ Editado Wed 19 Mar 2014, 05:08 ]
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Ixell
Wed 19 Mar 2014, 09:21
Miembro registrado #1850
Unido: Wed 26 Jan 2011, 01:42
Mensajes: 1090
me mola! que pena que me la perdi...

[ Editado Wed 19 Mar 2014, 09:22 ]
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Rusko
Fri 21 Mar 2014, 07:51
Miembro registrado #125
Unido: Fri 13 May 2005, 01:33
Zona: Cantabria
Mensajes: 3628
Vaya comilona que se pegaron jajajajajajajajaajajaja.......
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